Minuto a Minuto

Nos dejó Mara

Para quienes tuvimos la fortuna de nacer y crecer en un ambiente donde no manda el papá ni la mamá, sino el amor, la cooperación, el respeto, la solidaridad y la plena conciencia de que nuestra igualdad tiene como basamento precisamente nuestras diferencias, que no se trata de una pose o una moda, que la violencia, bajo ninguna circunstancia y de ninguna manera tiene razón de ser.

Hoy la sociedad poblana y la del país en general se encuentran consternadas, hay muchas muestras de solidaridad y apoyo, así como un repudio generalizado respecto del espeluznante crimen cometido contra la estudiante Mara Castilla Miranda. Quienes tenemos la dicha de ser padres y la gran fortuna de que alguno de tus hijos sea mujer, no dejamos de sentir pánico o terror de los acontecimientos, sin excluir a quienes no posean hijas, seguramente también lo lamentan y también se preocupan, pero para quienes tenemos esa responsabilidad al menos a título personal si tengo razones para el estremecimiento.

Si es cuestión de género, dejemos de hacernos pendejos, el día que tú como hombre no puedas llevar la camisa desabrochada por temor al acoso, probablemente lo entenderás; el día que no puedas pasar por una construcción por temor a la rechifla, lo entenderás; el día que salgas a tomar una copa con tus amigos y pidas un taxi porque tal vez quien prometió regresarte con bien a tu casa no honró su palabra y la taxista te considere un puto y en base a ese criterio abuse de ti para después privarte de la vida, ese día lo entenderás. Efectivamente, no solo es MARA, para desgracia de todas, en este país la lista de feminicidios es de terror y la impunidad de escándalo.

Nos dejó Mara, nos dejó el doloroso sentimiento de que ser mujer, al menos en México sí tiene un alto grado de riesgo; nos dejó Mara, nos dejó la evidencia de que al gobierno le preocupan las estadísticas pero más la imagen pública; nos dejó Mara, nos dejó el claro ejemplo de que un asesino puede improvisar un crimen, llevarlo a cabo, entrar y salir, formular una coartada con toda la paciencia y locura que la impunidad le ofrece; nos dejó Mara, nos dejó la tarea de exigirnos a nosotros mismos, protocolos de autocuidado porque la seguridad pública solo es pública; nos dejó Mara, nos dejó  muy en claro que esta sociedad necesita, pero de verdad necesita retomar valores tan evidentes como el respeto a la mujer y el respeto a la vida.

NUMERUS CLAUSUS UNICO.- El Gobierno Federal invierte cada año millones de pesos en seguridad, pero no hay una sola política pública homogénea y estandarizada que permita llevar a la baja las estadísticas de violencia de género, sí, hay muchas más que Mara y seguramente en condiciones aún más crueles, pero no se trata de victimizar o bien de olvidar a Mara, se trata de que TODOS, Gobierno y Sociedad asumamos nuestra responsabilidad respecto de Mara y todas las mujeres que han perdido la vida por esa condición, exijamos mejores estrategias de seguridad y por nuestra parte eduquemos correctamente a nuestros hijos.

HUITZI ORTEGA PÉREZ / Tepantlahtoani / San Luis Potosí, S.L.P. / Septiembre 19 de 2017.