Un país de mentiras…una mentira de país

pedro-olvera-retruecano
El problema de la gasolina que estalló la última semana del año dejó al descubierto muchas cosas; en primer lugar el gran engaño en el que la mayoría de los mexicanos creyeron con la llamada “Reforma Energética” que no es otra cosa que la reprivatización y venta de los recursos petroleros del país; pero eso lamentablemente, parece ya una costumbre, la manía depresiva de un gigante llamado México al que le gusta sufrir aunque sea con el mismo dolor de siempre.
Queda al descubierto algo ubicado más en el fondo, no en un simple engaño anunciado por muchos e ignorado por todos sino las condiciones para que nos engañen con esa simpleza: ¿Por qué nos gusta estar oprimidos? ¿Cuál es la psicología de la opresión de los mexicanos? ¿Qué otra causa hay para que puedan hacernos periódicamente las mismas engañifas y triquiñuelas?
Al parecer hemos sido criados (de crianza) desde hace muchas generaciones con la convicción de poner la otra mejilla cuando hemos recibido ya el primer golpe, hablando desde luego del gobierno, en el que vemos siempre al soberano, al príncipe, al señor a quien debemos obediencia. Por eso asumimos actitudes como la de “sea por Dios”, “ni modo ya nos cayó el chahuistle” “al mal tiempo buena cara” “ya ni pa´ donde hacerse porque ya lo dijo el gobierno”.
Quizá la influencia religiosa y desde luego la vieja alianza entre iglesia y gobernantes para compartir el poder tenga mucho que ver en ello; también un machismo fiel a su incongruencia de ser poderoso frente a la debilidad de la mujer y debilucho contra el que más puede, nos ha hecho ir desde la tolerancia a la resignación siguiendo hasta la ignominia de tomarle gusto a la opresión acaso el mismo machismo nos haga buscar justificante para no aceptar que una y otra vez hemos sido engañados y que todos por igual somos cornudos sociales traicionados por la esposa-gobierno y pues, “ya nos gustó la mala vida, que le vamos a hacer”.
También hay una buena parte de esa mayoría engañada que efectivamente no se da cuenta cuándo, cómo ni a qué hora entró y salió el gobierno-sancho con el haber de sus bolsillos y simplemente no se da cuenta esa mayoría cornuda, por vivir en la ignorancia: ahora esa mayoría se sorprende con los gasolinazos que oficialmente estaban abolidos por las declaraciones y promesas del monarca más galán de los últimos años. Ese engaño nos fue impuesto por el olvido permanente y la ignorancia y desatención de los asuntos públicos; por la distracción en la telenovela, el chisme y el futbol, todo ello una mentira de gran utilidad, manipuladora para las masas.
La tele como un entretenimiento siempre oportuno para momentos críticos como la toma de decisiones. Decisiones que encerrando falsos e ilusorios beneficios han conducido la nave de éste país en mares cada vez más procelosos; han permitido concretar la ambición de los vendedores y empresarios de la política como ya lo habían advertido Lázaro Cárdenas y hasta el mismo Díaz Ordaz profetizando la cíclica aparición de los vende patrias con piel de oveja.
No ha sido Peña Nieto el único que ha querido vender el petróleo, la paradoja estriba en que siendo el más incapaz y limitado de los últimos presidentes es quien logró salirse con la suya. ¿Cómo pudo lograrlo? Pues montado en el enorme aparato de la televisión mexicana que ha penetrado hasta el último hogar del país así como a los cerebros evasivos y aburridos de millones de mexicanos que buscan algo más amable hacia donde voltear.
Un país de mentiras. Una mentira de país. Se acabaron los monitos y las tiras cómicas en los periódicos y programas de cultura en la televisión; se acabaron hasta las noticias lo que venden son los “espectáculos” que más bien aluden a quienes viven en o de la farándula; la burla, el escarnio, la critica ociosa y frívola, verdadera o mentirosa pero siempre escandalosa; este país ya no ve con seriedad nada ni vio con seriedad la “Reforma Energética” y las otras dizque Reformas del sexenio.
En ese aparato, en ese circo del escándalo tan cercano a él cómo su propia esposa, quien forma parte de ese acercamiento a las masas al igual que su peinado y estilo diseñados seguramente en los estudios televisivos desde la época en que gobernó el Estado de México es donde se encuentra montado el gobierno, sus reformas y los engaños que muchos mexicanos no pudieron o no quisieron ver.
Hoy sin embargo, hay un nuevo actor que puede entrar en la política del país y esas son las redes sociales, si las tratamos y aprovechamos con seriedad; si no las envilecemos con absurdos como los XV años de Rubí. También cabe la posibilidad de movimientos sociales sin orden ni ideología que nos puedan desembocar en cambio de actores en el gobierno pero sin cambio de gobierno ni gobiernos de cambios. Como ya nos ha pasado. ¿Seguiremos mintiéndonos a nosotros mismos?
PEDRO OLVERA / Retruécano / San Luis Potosí, S.L.P.

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