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“Mi individual responsabilidad en pareja”

fernando-de-la-fuente-entre-griegos-y-troyanos Una relación de pareja siempre tiene algo que decir sobre nosotros mismos. En la Reflexión del Evangelio del cuarto domingo de adviento La Virgen María de Nazaret estaba embarazada, aparece acompañada a su esposo José de Nazaret, este cuarto domingo de Adviento la Iglesia nos lo ofrece a los fieles para preparar la celebración de la venida de Jesucristo. La Virgen María de Nazaret fue además muy valiente estaba embarazada y ella contaba en aquel entonces con una edad de 12 a 15 años.


Una relación de pareja siempre tiene algo que decir sobre nosotros mismos y la pareja de José y María no son la excepción, veamos porqué mis estimados lectores, hoy les voy a compartir algo hermoso y emotivo para mí, se trata de nada más y nada menos de esos últimos momentos en que José y María llegan al pueblo, han de recordar que María al estar embarazada no podía cabalgar por periodos prolongados de tiempo, necesitaba descansar seguido, lo cual los demoraba para llegar al pueblo temprano y conseguir algún sitio de albergue para ella.
Por eso en las posadas los peregrinos caminaban por las calles pidiendo posada, y encontraron todo lleno, porque llegaron muy tarde a Belén y les decían – aquí no es mesón, sigan adelante- y al final uno de los posaderos les dice allá hay un portal anda y tómalo para que pases allí la noche, entonces comenzaron a acercarse a ellos los pastorcitos con sus animalitos, el burrito que le hace fiestas y el buey que da su calorcito en ese portal que vio la llegada del niño Dios en esa Noche buena para amanecer en aquella maravillosa Navidad.
Cada uno de nosotros como pareja tenemos la tendencia a decir algo en común sobre nosotros mismos, más cuando nos proyectamos a través de nuestra conducta, más si esa conducta es de responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia los demás, me refiero a final de cuentas a la individual responsabilidad de cada uno de nosotros, al libre albedrio del que fuimos dotados desde que tenemos uso de razón, viene a bien saber que es ese libre albedrio que hace que se hable bien o no de nuestra responsabilidad.
¿Por qué me encuentro con hombres que me maltratan? Busco u busco, y siempre termino envuelta en aquellas situaciones que quería evitar. Parece que estoy predestinada a tener esa mala suerte…
La libre elección o El libre albedrío, es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Muchas autoridades religiosas han apoyado dicha creencia,[ mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por pensadores tales como Baruch Spinoza, Arthur Schopenhauer, Karl Max y Friedrich Nietzsche. El concepto es comúnmente usado y tiene connotaciones objetivas, al indicar la realización de una acción por un agente no condicionado íntegramente y ligado por factores precedentes y subjetivos, en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad.
Albedrio, es un principio que tiene muchas implicaciones religiosas, éticas, psicológicas, jurídicas y científicas. Por ejemplo, en la ética puede suponer que los individuos pueden ser responsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, algunas de las cuales son conscientes. La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y la ciencia. Se diferencia de la libertad en que conlleva la potencialidad de obrar o no obrar.
En nuestras relaciones íntimas solemos encontrarnos de forma repetida con las mismas situaciones que nos perturban o nos hacen sufrir. Nos parece que la mala suerte o la casualidad se han ensañado con nosotros. La desazón nos invade y decimos frases como: <Esto no debería suceder>; Porqué me paso esto a mi>; o <Porqué siempre se me tienen que presentar hombres que me maltratan>.
Tras una separación necesitamos reencontrarnos con el amor, abrir nuestro corazón, pero estas frases solo ayudan a volvernos desconfiados y cerrados. Si pudiéramos preguntarnos… < ¿Qué significa lo que me sucede?>, < ¿Qué habrá dentro de mí para atraer siempre las mismas situaciones?>… descubriríamos un camino para comenzar a indagar lo que realmente nos pasa. Es muy difícil hacernos esa clase de preguntas cuando estamos muy enojados y nos resulta <evidente> que el otro tiene toda la responsabilidad.
Lo más probable es que tengamos todos los argumentos para fundamentar la acusación demostrar nuestra inocencia. No obstante, si profundizáramos, si nos animáramos a mirar al otro lado de nuestro pensamiento, descubriríamos que esas situaciones siempre tienen algo que enseñarnos acerca de nosotros, y aunque nos pueden ayudar a entender que hacemos ahí envueltos siempre en las mismas situaciones, más allá de lo que el otro haga. Una relación de pareja siempre tiene algo que decir sobre nosotros mismos. Simplemente observando, sin apresurarnos a enjuiciar y calificar, nos sorprendería descubrir cuánto contribuimos a aquello que deseamos evitar.
Una paciente relataba así su historia:
comillas azul 75px• Creí estar muy enamorada, sufrí muchísimo por el amor que imaginaba sentir por esa persona. Quería que se comprometiera, quería casarme con él, tener hijos, sufrí muchísimo porque eso no se daba. Él no se encontraba dispuesto a dar de la manera que yo quería. Me sentí maltratada por su falta de compromiso. Nos separamos.
• Pasaron muchos años, él nunca se casó. Un día nos encontramos y me sorprendí cuando volvió a fijarse en mí con el nivel de amor que, ahora descubro, siempre tuvo, pese a que nunca pudo comprometerse de tal manera en que yo quería.
• Hoy no estoy segura de si realmente lo quise o si lo quería comprometer en mi proyecto de vida. Creía estar enamorada, pero en realidad quería obtener algo de él. Quería obtener mi proyecto de vida, una familia, hijos. Estaba encerrada en la racionalidad de mi objetivo. Hoy después de mucho tiempo, me doy cuenta de que si hubiera observado atentamente lo que la situación tenía que enseñarme. (Siempre somos maestros y alumnos, unas veces enseñamos, pero en todas las demás aprendemos) Habría advertido que ante todo quería algo de él. Quería que se convirtiera en el hombre que yo quería que fuese. Veía lo que quería, sin verlo a él. Es decir, yo misma me maltrataba.
• Después de todo este tiempo, entiendo que quizá él me quiso más de lo que lo le quise. Lo que yo quería era un marido. Él tenía dificultad para comprometerse y yo solo veía mi objetivo.
• Si lo hubiera tenido en cuenta a él con sus dificultades, si no le hubiese exigido lo que no estaba en condiciones de dar en ese momento y le hubiera dado màs tiempo, tal vez las cosas habrían sido distintas.
En este caso, muchos años más tarde, la propia paciente descubrió lo que esta situación dolorosa tenía que enseñarle, y ella misma sintió que detrás del aparente maltrato del otro se escondía su propio maltrato. Los conflictos, que tenemos en las relaciones de pareja o de matrimonio, siempre nos muestran asuntos que tiene que ver con nosotros, cosas que curar en nuestro interior. Los problemas nos orientan y nos ayudan si sabemos cambiar de posición, es decir, dejar de pensar: <Esto no debería ser así>, para adoptar una actitud más abierta que nos permita preguntarnos: < ¿Qué es lo que este conflicto tiene que enseñarme?>.
Cuando asumimos una responsabilidad plena sobre nosotros mismos, entendemos que las relaciones que encontramos, aun las más conflictivas, no son meros accidentes, sino oportunidades para curar nuestras heridas. Las relaciones que nos ocurren son relaciones que por algo ocurren. Incluso si es traumática, abusiva, puramente sexual, por dar algunos ejemplos, tenemos que ser conscientes de que si esa relación ocurre, es porque algo necesitamos trabajar en nosotros mismos, algo debemos resolver. Es importante vivirla sin el enojo con que la viven muchas personas: preguntándose por qué la situación no es como les gustaría que fuera. A decir verdad, es lo que tiene que ser para que yo resuelva algunas cosas.
Considero primordial tener esta actitud frente a todas las relaciones que encaramos. Por lo general, nos centramos en la queja: <Todas las parejas me abandonan>, <Todas las parejas me maltratan>, <Todas las parejas me invaden>
Si en lugar de acusar al otro pudiéramos preguntarnos qué tiene que enseñarnos la situación, que cosa tendernos que resolver, sin duda podríamos ver más allá de los comportamientos del otro y, de esta manera, obtendríamos la oportunidad de curar las heridas que arrastramos.
Este cambio de actitud nos encaminará a relacionarnos de otra manera, en especial, entablar relaciones amorosas sin contribuir tanto a aquello que, precisamente, queremos evitar. Claro que esto no significa que nuestras acusaciones sean falsas; pueden ser muy ciertas. Puede ser verdad que el otro sea un desconsiderado, un agresivo, un invasor… Pero no se trata de eso, de poner el acento en sus características, sino en nosotros mismos. En esta dirección, se trata de descifrar por qué estamos ahí, qué nos pasará para aferrarnos de esa manera. Normalmente en una situación semejante, lo primero que pensamos es en cambiar al otro. No consideramos que <lo que el otro es> es problema del otro, mientras mi verdadero problema es el hecho de que yo permanezca allí, junto a él, en esa unión.
De no ser así, de no haber algo por resolver dentro de mí, algo que me atrajo a esta relación, me habría alejado a los primeros indicios o probablemente ni siquiera me hubiera acercado. Todos caemos fácilmente en la queja hacia el otro, cuando realmente tendríamos que pensar: ¿Para que la vida me habrá traído hasta aquí?, ¿Qué es lo que tengo que revisar?, ¿En qué aspecto tengo que crecer?, En esto consiste la responsabilidad. Si me encuentro aquí, tengo que hacerme responsable de porque estoy aquí, más allá de todas las características que el otro tenga o yo vea en él.
Cada conflicto que surge en las relaciones íntimas nos conduce a revisar nuestras sombras, refleja las partes en las que estamos desconectados, ciegos. Por eso, hasta las relaciones más conflictivas son de gran ayuda, porque es muy difícil encontrar esas partes cuando uno está solo. Así, las características de nuestra pareja con las que chocamos más a menudo, -egoísmo, inseguridad, agresividad, perfeccionismo, obsesión, miedo- nos dan las pistas de nuestras partes a atender, ya sea porque estamos proyectando sobre el otro o porque son partes a desarrollar.
Les comparto ahora el caso de un paciente que siempre se peleaba con su mujer porque ella se tomaba las cosas con tranquilidad, sin problemas. Confiando en que los conflictos se resolverían parcialmente solos, ella los dejaba reposar hasta el día siguiente, mientras que para él toso era un problema. Cada cosa tenía que resolverse desde ayer.
Poco a poco, él fue descubriendo que su imposibilidad de relajarse era lo que le llevaba a pelear una y otra vez con su esposa. Era esa característica ce su pareja la que le estaba molestando su carencia y, por lo tanto, ésta fue para él la fuente de darse cuenta que le permitió trabajar para ir incorporando, paradójicamente, esa tranquilidad que tanto condenaba.
Los conflictos en nuestras relaciones íntimas son una fuente inagotable de aprendizaje, son el camino que nos ayuda a iluminar nuestras partes más oscuras
Una relación de pareja siempre tiene algo que decir sobre nosotros mismos, imagina la enseñanza que nos deja ese amor responsable de José por cuidar a María embarazada y el amor por su hijo. El Salvador del mundo no nace como fruto del amor de unos esposos que se quieren mutuamente, nace como fruto del amor de Dios por toda la humanidad. Jesús no es un regalo que nos hacen José y María, es un regalo de Dios.
Toda mujer ante la maternidad es bendita entre las mujeres al aceptar y dar el sí, al ser colaboradora de dios en dar la vida en la vida de sus hijos, eso solo se consigue gracias de dios, tan es verdad lo que les digo que ustedes y yo, nosotros, todos juntos y los que conmigo estén de acuerdo sabrán que ninguna mamá puede dar vida a su hijo muerto, eso solo puede ser por obra y gracia de Dios, imagina cuanto aprendizaje responsable.
BIBLIOGRAFÍA:

• ACI Prensa,
• Catholic.net
• EWTN
• Corazones.org
• Wikipedia.org. https://es.wikipedia.org/wiki/Divorcio
• Biblia Nácar-Colunga Evangelio de San Lucas
• Biblia Nácar-Colunga Evangelio de San Juan
• QFB. Fernando de la Fuente García. La Brecha. Entre Griegos y Troyanos Artículo: “La Virgen María estaba embarazada”
• QFB. Fernando de la Fuente García. La Brecha. Entre Griegos y Troyanos Artículo: “El Si Obediente de la Virgen María”
Entre Griegos y Troyanos
Mtro y QFB. Fernando De la Fuente García
E-Mail: ferdelafuenteg@gmail.com
Twitter: @FerranFercho
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1 Comment on “Mi individual responsabilidad en pareja”

  1. UNA RELACIÓN DE PAREJA SIEMPRE TIENE ALGO QUE DECIR
    SOBRE NOSOTROS MISMOS

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