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Un activo de apellido Duarte

Justo en el momento del año en que las barreras mentales impuestas por los contras de los dogmas de la fe se hermanan y tanto laicos como devotos con mucho entusiasmo disfrutan de un momento de solaz esparcimiento obtenido por la crucifixión del Nazareno, la noticia de la captura de un pez gordo (literal) de la política, interrumpió la diversión de unos y la contrición de otros.

El caso es que desde el jueves y hasta hoy, la noticia de la captura de Javier Duarte de Ochoa, Ex Gobernador de Veracruz (No de Tamaulipas, como nos lo quiso hacer creer el brillante diputado conocido por el mote del Chilillo, quien de seguro tiene vínculos con el interfecto y nos quiere colocar una perversa cortina de humo para despistarnos), sigue inundando varios titulares de los medios de comunicación, eso sin contar los siempre ingeniosos y divertidos memes.

Como suele pasar en nuestro precioso País, TODAS las cosas suceden por algo, nuestra gran proclividad a la teoría de la conspiración supera cualquier otra teoría por más racional o simple que parezca, desde la PGR que cada que tiene la “suerte” de atrapar a alguien, eso sí, después de más de seis meses como mínimo, de quien por cierto desde un inicio no debió de haberse fugado, siempre en sus boletines y ruedas de prensa presumen su gran trabajo de “inteligencia” y pericia para sacar jugo de las herramientas tecnológicas, las cuales cada que las autoridades extranjeras explican su versión de los hechos, la mexicana novela policíaca oficial se desmantela y queda en simpáticos jirones de tira cómica.

Ahorita que el asunto Duarte tiene mucha carnita, las plumas pagadas, medio pagadas, simpatizadoras, los amateurs y los intentantes como el que esto escribe, queremos encontrar el hilo de la madeja y revelar con claridad y precisión de que se ríe Javier Duarte; ¿recuerdan ese episodio cuando la detención del famoso criminal que apodaban la Barbie? En aquel tiempo se realizó el mismo cuestionamiento y la cantidad de variables que derivaron aún no es posible confirmarlas, en fin, probablemente nunca sepamos de que se reía la Barbie y quizá tampoco logremos saber del gesto del rollizo ex mandatario, aunque en honor a la verdad con el historial y la conducta de Duarte, la Barbie hasta pudiera ser un personaje casi honorable.

Pues Duarte ya se encuentra asegurado y su proceso de extradición, dicen, ya fue solicitado, ahora los politólogos y los expertos en crear novelas políticas contemporáneas, se rasgan las vestiduras y empuñan con entusiasmo sus plumas para sacarle jugo y convertir en un activo rentable la suerte jurídica del político de marras, por un lado los portales digitales y medios impresos afines al Gobierno, los hoy llamados peñabots, están tratando de apretar muchísimo para exaltar el gran acierto en la captura, el mensaje de cero impunidad y la eficacia del gobierno, de pasada, los más perversos como ingrediente adicional, aseguran que AMLO recibió recursos públicos de Duarte para el financiamiento de campañas, del otro lado de la banqueta la chairiza, argumenta que la risa de Duarte es originada por el gran compló Peña-Duarte, que lo van a soltar luego luego y que el inmaculado portador del emblema de Quetzalcóatl (o sea su santidad AMLO 1ero) recibirá una feroz embestida de parte de la mafia en el poder que le tiene un gran temor por el maravilloso cambio que se avecina ante la llegada del gran redentor mexicano.

Lo cierto es que Duarte no alcanza para hacer ganar a Del Mazo, como tampoco sirve para que la sociedad olvide la Casablanca, Malinalco y demás latrocinios perpetrados por Alí Peñá y su 40 bandidos, es decir esa captura no les lava las manos y mucho menos la conciencia, y de Andrés Manuel López Obrador aunque sus fieles y feroces seguidores insistan en crear un ser cuasi divino, la realidad es que es un político hecho en México, en las entrañas del partido más corrupto y en el momento de mayor putrefacción, así, amigo o no de Duarte, al Peje tampoco le alcanza para salirse de la bronca, porque es un gallo muy jugado y su novela lacrimosa de convertirse en victima ya la conocemos bien; así que hasta que no llegue Duarte y sepamos si declara contra AMLO o no, sabremos si realmente hubo arreglo con el Gobierno saliente o con el que el calculó que podría llegar, mientras tanto seremos nuevamente testigos de todos los agujeros legales con que cuenta el sistema de justicia en México y que con un abogado de esos que cobran bien, la libertad y la impunidad solo es cosa de presupuesto.

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