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Jesús el hijo obediente a la voluntad del Padre

fernando-de-la-fuente-entre-griegos-y-troyanos“¡Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz!
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Jesús, el Salvador del mundo no nace como fruto del amor de unos esposos que se quieren mutuamente. Nace como fruto del amor de Dios por toda la humanidad. Jesús no es un regalo que nos hacen María y José. Es un regalo de Dios. La primera manifestación de la obediencia de Jesús se da con San José, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre y fue un hijo obediente. La Iglesia, a San José, lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor constituyó sobre su familia.

El Catecismo de la Iglesia Católica expresa bien claro que la pasión, muerte y resurrección y ascensión de Cristo no deben ser vistas simplemente como eventos separados, sino como un evento único, llamado por la Iglesia “EL MISTERIO PASCUAL”. Y ese misterio Pascual no es un evento que puede ser asignado sólo a un tiempo y lugar en particular. No es simplemente un evento que sucedió hace 2000 y pico de años en Jerusalén y ya pasó. El misterio Pascual es el único acontecimiento de la historia que no pasa: Jesús muere, es sepultado, resucita de entre los muertos y se sienta a la derecha del Padre “una vez por todas.

Desde el miércoles de ceniza en que iniciamos la cuaresma, hasta la víspera del domingo de Resurrección, en el cual algunas iglesias cristianas preceptúan ciertos días de ayuno y penitencia en memoria de los cuarenta que ayunó Jesús en el desierto. “desde 1966 el ayuno y la abstinencia durante la cuaresma son solo obligatorios el miércoles de ceniza y el viernes Santo”. Después en el Calendario Litúrgico sigue el Triduo Pascual, Se conoce como Triduo Pascual al tiempo comprendido desde la tarde del Jueves Santo, hasta la madrugada del Domingo de Pascua, en donde se celebran los tres grandes misterios de la redención: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo.

En efecto, aunque Ntro. Sr. Jesucristo comenzó a merecer desde el primer instante de su encar¬nación (cf. Heb. X, 5-10), con todo y eso, nos mereció la salvación principalmente mediante su pasión y muerte, por ser voluntad del Padre y suya que su muerte rescatara nuestra muerte, y que por los méritos de su muerte muriésemos al pecado, a nuestras concupiscencias rebeldes y al de¬sordenado amor de nosotros mismos. Por eso, hablando con rigor, “el género humano no fue redimi¬do por los demás sufrimientos de Cristo, sino por su muerte” (Sto. Tomás, Quodlibet. 2, q. 1 a. 2), cosa que Ntro. Sr. Jesucristo afirmó repetidamente: “(…) pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos (Mc 10, 45; cf. Mt 20, 28); “Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los peca¬dos” (Mt 26, 28), institución de la Eucaristía, etc.

La resurrección y la ascensión son dos misterios que siguen a la muerte de Cristo. Así que la resurrección no fue un mérito de Cristo, sino que constituyó para Éste la recom-pensa de la humillación que sufrió en su pasión y muerte: “(…) SE HUMILLÓ, HECHO OBEDIENTE HASTA LA MUERTE, Y MUERTE DE CRUZ, POR LO CUAL DIOS LO EXALTÓ (…)” (Filip 2, 8). Se sigue de ahí que así como Cristo resucitó de entre los muertos y subió al cielo, así y por igual manera pasará también con nosotros, sus miembros, en virtud de la incorporación a Él que nos mereció su pasión y muerte. Ésta es la fe según la cual nos hace rezar la Iglesia: “para que lleguemos, por su pasión y cruz, a la gloria de la resurrección” (“ut per Passionem Eius et Crucem ad Resurrectionis gloriam perducamur” (Oremus del Angelus).

Por consiguiente, tampoco la resurrección de Cristo nos mereció nada, pero: Es el prototipo de nuestra resurrección espiritual del pecado, que la cruz nos mereció: “Con El hemos sido sepultados por el bautismo para participar en su muerte, para que, como Él resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Rom 6, 4) y es asimismo el modelo y la prenda de nuestra resurrección corporal, cosa que también nos la mereció la cruz de Cristo: “Pero no; Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicias de los que duermen (en la muerte). Porque como por un hombre vino la muerte, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán mueren todos, así también en Cristo serán todos vivificados” (I Cor 15, 20-22).

Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Lectura del Evangelio según San Lucas. 22, 39-46… Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos; y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: “Orad, para no caer en la tentación”. Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo: “PADRE, SI QUIERES, APARTA DE MÍ ESE CÁLIZ. PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA”. Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo. Y levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:”¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación”.

JESÚS EL HIJO OBEDIENTE A LA VOLUNTAD DEL PADRE. Llegado al umbral de su Pascua, Jesús está en presencia del Padre. ¿Cómo habría podido ser de otra manera, dado que su diálogo secreto de amor con el Padre nunca se había interrumpido? “Ha llegado la hora” (Jn 16, 32); la hora prevista desde el principio, anunciada a los discípulos, que no se parece a ninguna otra, que contiene y las compendia todas justo mientras están a punto de cumplirse en los brazos del Padre. Improvisamente, aquella hora da miedo. De este miedo no se nos oculta nada. Pero allí, en el culmen de la angustia, Jesús se refugia en el Padre con la oración.
En Getsemaní, aquella tarde, la lucha se convierte en un cuerpo a cuerpo extenuante, tan áspero que en el rostro de Jesús el sudor se transforma en sangre. Y Jesús osa por última vez, ante del Padre, manifestar la turbación que lo invade: “¡PADRE, SI QUIERES, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ! PERO QUE NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA” (LC 22, 42). Dos voluntades se enfrentan por un momento, para confluir luego en un abandono de amor ya anunciado por Jesús: “Es necesario que el mundo comprenda que AMO AL PADRE, Y QUE LO QUE EL PADRE ME MANDA, YO LO HAGO” (JN 14, 31).
Judas, uno de los doce apóstoles, no está contento. Le hubiera gustado que Jesús se pusiera al frente de un movimiento de sedición y fundase un nuevo régimen. Él quiere ser más eficaz. Un día cambia de partido. Se pone de acuerdo con los jefes de los sacerdotes indignados contra Jesús. Le pagan 30 monedas de plata por entregar a Jesús. Es el precio de un esclavo, el salario de 30 días de trabajo. Durante la última cena de Jesús, Judas se informa sobre el lugar adonde irían a continuación. Luego se eclipsa discretamente para ir a tomar de los jefes de los sacerdotes la tropa que habrá de apoderarse de Jesús. Como ellos no lo conocen y es de noche, se ponen de acuerdo en una señal. Judas saludará a Jesús con un beso. Es la manera habitual de saludar. Después de la cena, los once apóstoles y Jesús se dirigen a un huerto con olivos y un lugar, al pié de la montaña: Getsemaní.

Jesús comprende muy bien lo que traman contra Él. Sabe que la hora fatal está cerca. Necesita el apoyo de sus amigos Pedro Santiago y Juan. Pero estos están cargados de sueño. Jesús está triste. Tiene miedo. Le invade la angustia. SE DIRIGE A SU PADRE: LE GUSTARÍA ESCAPAR DE LO QUE LE ESPERA. PERO ACEPTA. Jesús se queda solo: los apóstoles duermen. Llega el traidor. El beso de amistad se convierte en beso de traición. Jesús es apresado. Se acerca la muerte.

Parafraseando lo que acaban de leer traigo a ustedes un párrafo que escribió Armando Fuentes Aguirre (Catòn) en uno de sus libros, se refiere a un dialogo entre Jesús y Judas por supuesto que es un dialogo que a él le hubiera gustado que ocurriera, amparado en la infinita misericordia de Dios, el dialogo se desarrolla así: Y DIJO JESÚS A JUDAS ISCARIOTE, EL DISCÍPULO QUE MÁS AMABA: He aquí que debo morir para que tenga cumplimiento La Palabra. Y he aquí que uno de los míos me ha de traicionar, de modo que las antiguas profecías tengan consumación. Te pido, Judas, que seas tú quien me traicione. Sé que nadie me ama como tú, por eso te pido que sacrifiques tu honor y que te entregues al odio y al vituperio de los hombres por todos los siglos de los siglos.

Los demás apóstoles serán considerados mis fieles discípulos y amigos. Tu nombre en cambio, será usado para nombrar a los traidores. Pero ninguno me es tan fiel como tú, y nadie por tanto aceptará tan grande sacrificio por mi causa, ¿Harás cómo te digo? Llorando, Judas pidió al Maestro que no pusiera carga tan grande sobre él, que le evitase beber un cáliz tan amargo. Pero Jesús le dijo que él también tenía un cáliz que beber, y que para ello era necesario la traición. Fue por eso que Judas hizo lo que hizo. Y fue por eso que quienes apresaron a Jesús se sorprendieron al ver que Judas lo entregaba con un beso.

Quod est veritas? San Juan 18,38. El problema de vivir en la libertad de los hijos de Dios radica en que no conocemos “la verdad”; la interpretamos, la adecuamos a nuestra conveniencia; si realmente conociéramos la verdad encarnada en cada celebración de la santa misa tanto el que celebra como los que participan, la transformación de vida sería contundente.

El ser humano de hoy se considera incrédulo, no solo no cree en Dios, si no que ni siquiera se interroga por su existencia, esto debido a múltiples factores; hoy no se habla de un ateísmo en el cual las personas discuten sobre la existencia de Dios, con argumentos o hipótesis, pues más que discutir, pensar y argumentar, se vive un ateísmo practico, en el que Dios ha pasado a un segundo plano dejando de ser “objeto” de discusión. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” Ap. 3, 20
El verdadero jefe de la iglesia no es ni el papa, ni el colegio de los obispos, ni la curia romana, ¡sino el Espíritu Santo! y el Espíritu es sobremaneramente libre: nadie puede acapararlo ni manipularlo. Él es creación y apertura, se libra de todos los que quieren aprisionarlo en un hombre, en una fórmula o en un templo; y penetra el mundo entero. Sopla absolutamente dónde, cuándo y cómo quiere. Ha elegido como domicilio a la iglesia, pero tiene innumerables residencias, afortunadamente el Espíritu del Señor llena todo el universo.
El dato del pecado original nos da la clave para comprender la situación del ser humano tal y como lo conocemos. El hombre ha roto con Dios al desobedecer su mandato. No ha sido hijo obediente ¿Quién es Dios entonces? El Dios Hada Madrina, El Dios Cruel, El Dios Mendigo, El Dios Burócrata, El Dios genio de la lámpara de Aladino, o “Dios light”… Sin querer todos hemos comprado los “Dioses” que vende el relativismo de la vida moderna. Normalmente, más de uno; al reflexionar de camino a la casa de un Padre amoroso que nos espera con brazos abiertos, me pregunto ¿Quién es Dios entonces? Es acaso “Un Dios a mi Medida” o es un Dios a tu medida. Luego de las siguientes reflexiones, “creo en un solo Dios” y “hágase tu voluntad” difícilmente pasarán desapercibidos en nuestras oraciones.
Comenzare con la reflexión “Dios a mi medida” o “Dios a tu medida”, de que trata esta reflexión, mira en una ocasión estaba yo haciendo una reflexión sobre el Credo, y cuando dije –Creemos en un solo Dios- me quede pensando en que quizás no es cierto, ¿Cómo que creemos en un solo Dios? Si hoy por hoy me encuentro con una cantidad de gente que cree lo que quiere, no existe un solo Dios, nos hemos inventado 10 dioses diferentes, hay quien dice, que Dios todo lo pasa, que Dios todo lo perdona, que Dios es bonachón, que a Dios no le importa nada, hay quien dice que Dios es terrible, que nada detrás de nosotros viendo a quien castiga, invento el infierno, hay quien dice que Dios no te hace caso por más que haz rezado y le has pedido, no te oye, hay quien dice que Dios, etc, etc, entonces ¿Qué significa creemos en un solo Dios? Hemos inventado una cantidad de dioses.
Igualmente después estaba yo rezando el Padre Nuestro y cuando digo -hágase tu voluntad-, me quedo yo pensando, ¿Realmente sabemos cuál es la voluntad de Dios? A mí me ha tocado escuchar a algunas reflexiones que dicen –padre, lleve a mi hija de 17 años, 18 años a abortar-, la verdad es que delante de Dios creo que fue lo mejor, porque si no, iba a perder la carrera, la universidad, el colegio, etc, delante de Dios, en conciencia hice bien.

Estoy tomando preservativos, porque delante de Dios, en conciencia hago bien? Tengo a mi abuelito ya en cama, muriéndose, gasta medicinas, y no habla, tiene 95 años, me propusieron ya desconectarlo del tanque de oxígeno que tiene ahí, o cambiárselo por uno de gas, y pos este y en conciencia? En conciencia y delante de Dios lo hice, pos total que la voluntad de Dios es todo y cada quien haga lo que les dé la gana y después todos rezamos felices hágase su voluntad.

Recuerdo también aquel video que se volvió viral, donde una señora comienza sus oraciones rezando el Padre Nuestro y nada que Dios mismo le contesta y ella se sorprende una y otra vez y le dice déjame hacer mis oraciones, en uno de los diálogos cuando ella pronuncia la parte del Padre Nuestro que dice “Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”, Dios le interroga “Lo dices en serio Mary” ella le contesta… seguro, ¿Por qué no? Y Dios le pregunta ¿Y que estás haciendo por eso? Y dice ella ¿Haciendo? Nada…

Pero ¿Sabes qué? ¡Creo que sería genial si tuvieses en control todo aquí abajo, como lo haces allá arriba! Dios le respondió ¿Y qué tal si tuviera el control sobre ti, Mary? Ella responde, bueno… yo voy a la iglesia y Dios le responde, eso no fue lo que yo te pregunte. ¿Y que sobre tus murmuraciones, y tu mal carácter?, de verdad tienes un problema ahí, ¿Sabes? También la manera en que gastas tu dinero, todo para ti misma ¿Y que sobre la clase de libros que lees?

Y ella responde ¡Deja de molestarme! Yo soy tan buena como cualquiera de esas hipócritas de la iglesia… Dios le dice… Disculpa, pensé que estabas orando para que mi voluntad sea hecha. Si esto va a pasar, tiene que empezar por aquellos que oran pidiéndolo. Cómo tú, por ejemplo, ella recapacita y dice. Está bien. Creo que tengo algunos malos hábitos, ya que lo mencionas. Creo que podría nombrar algunos, Dios le dice, Yo también… está bien, no lo he pensado por un tiempo… pero… hay algunas cosas que quisiera cambiar. Me gustaría ser una buena persona… Dios le contesta, bien ahora estamos progresando… trabajaremos contigo, tengo algunas victorias que podrían ser ganadas. ¡Estoy orgulloso de ti, Mary… y el dialogo sigue… la gente busca siempre un Dios a su medida, Mary ya no ,lo hará, Mary ya encontró al Dios verdadero.

BIBLIOGRAFÍA
Biblia Católica Nacar Colunga
vatican.va/news_services/liturgy/2004/via_crucis/sp/station_01.html
QFB. Fernando de la Fuente García. La Brecha EL PECADO TE DOMINARÁ POR QUERER UN DIOS A TU MEDIDA
QFB. Fernando de la Fuente García. La Brecha Y al tercer dia resucito de entre los muertos Semana Santa 2016

ENTRE GRIEGOS Y TROYANOS
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