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Ecuador, Bolivarismo renovado

Este domingo se llevó a cabo la segunda vuelta electoral para elegir al nuevo presidente de Ecuador. Con la mayor parte de las actas escrutadas el candidato oficial Lenín Moreno será quien encabece el gobierno, lo que dará continuidad al proyecto bolivariano que inició el todavía presidente Rafael Correa.

En febrero los ecuatorianos acudieron a las urnas en una primera ronda para elegir entre Lasso y Moreno, éste último había sido vicepresidente durante el primer período del gobierno de Correa, quien ha estado al frente del ejecutivo por 10 años. En esa primera vuelta el candidato Moreno se quedó a décimas de lograr el umbral de los 40 puntos porcentuales que establece el sistema electoral de Ecuador para hacerse de la presidencia. Mientras que el opositor Guillermo Lasso sólo obtuvo el 28% de la votación.

Con este escenario llegaron a la segunda vuelta en abril, donde todo apuntaba a que sería Moreno el ganador; sin embargo, no fue tan aplastante la victoria, de acuerdo a los sondeos y el conteo oficial, serán aproximadamente 2 puntos la diferencia entre Moreno y Lasso.

Después de una década al frente del gobierno, Correa en general ha dejado números positivos en su gestión; sin embargo, el ejercicio del poder desgasta. El relevo de Moreno representa la posibilidad de dar continuidad al proyecto bolivariano que inició Correa.

Identificado en la región con gobiernos como los de Hugo Chávez y Evo Morales, los índices macroeconómicos que deja Correa son dignos de reconocerse.

En términos económicos, Ecuador tiene una inflación promedio de .4% en los últimos 10 años; hubo una reducción de la pobreza en 13.8%. Mientras en el sector social hubo una mejora, Ecuador cuenta con un Índice de Desarrollo Humano Alto; la inversión en educación es de 4.2% y 4.5% en salud de su PIB.

La continuidad en el gobierno ecuatoriano parece inminente, así como el liderazgo con el que contará Correa quien podría encabezar ahora el movimiento bolivariano después de la crisis de legitimidad que sufre Nicolás Maduro, lo que puede representar un giro en las posturas de la izquierda populista latinoamericana ya que el propio Correa se autodefine como “neodesarrollista y humanista cristiano”, identificándose con una izquierda nacionalista. Su formación inicial en escuelas lasallistas y sus estudios universitarios en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, así como su posgrado en la Universidad Católica de Lovaina, le dan un perfil que no tienen los presidentes de Venezuela o Bolivia. Tal vez está elección le permita posicionarse como el sucesor natural de Chávez.

Moreno por su parte podrá empezar un gobierno con un buen margen de legitimidad, derivado de que se estima que más del 74% de los votantes acudieron a las urnas, pero tendrá que convencer a sus opositores de derecha, que la democracia ecuatoriana tiene la madurez suficiente para seguir caminando, sin la sombra del chavismo y los descalabros de Maduro en Venezuela.

Por lo mientras el bolivarismo, obtiene una victoria y una bocanada de oxígeno puro, con el triunfo de Moreno y Correa, a la vez que la democracia ecuatoriana se consolida, en un escenario latinoamericano complejo, sobre todo por la llegada de gobiernos de derecha en Argentina y Brasil y los últimos acontecimientos en Venezuela.