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Porkyeriza judicial

Para quienes poseemos la gran dicha de ejercer la más noble de las profesiones y que además tenemos o tuvimos la oportunidad de postular, sabemos lo difícil que es convencer a nuestros clientes, primero, de la importancia que reviste la contratación de un abogado para que verifique con toda prudencia y cuidado la estrategia jurídica a emprender, después el monto de los honorarios correspondientes y la forma de pago y en un tercer momento los tiempos y la certeza de los procesos judiciales.

Nuestro oficio como el de muchas profesiones no se encuentra exento de la competencia desleal, así como los médicos son suplantados por facultativos de facto como curanderos, sobanderos, etcétera, o bien los peritos en construcción como los ingenieros o arquitectos batallan con los “maistros” contratistas que saben leer planos, en nuestra labor también hay advenedizos del derecho, coyotes y leguleyos que abaratan la función pero que sobretodo la desprestigian.

Es muy común que cuando recibimos a algún cliente éste ya fue víctima de algún irresponsable que le prometió justicia pronta y expedita, la paz de los sepulcros y la felicidad infinita con un módico enganche de algunos cuantos pesos e inacabadas contribuciones semanales para sacar copias, para el refresco del actuario, que el otro refresco para el emplazamiento y así se la van llevando dizque engrasando a todo funcionario judicial habido y por haber, esa es la etapa preliminar, ya que después de meses de sangrado constante, llega la hora de empezar a meterle lana más arriba, con el proyectista que es mi amigo y el juez que es amigo de otro amigo, para que al final, el argumento del fracaso es que el Juez se vendió y el sabor del cliente es que su abogado es el que se vendió.

No es novela ficción, es la verdad, es la suma de un sinnúmero de malas decisiones, el derecho preventivo y la consulta no es algo que los clientes acostumbren hacer, normalmente todos creen saber mucho de leyes y ser más listos que la persona con la que van a contratar y terminan dándose cuenta que ignoraban ambas cosas una vez que el fraude se consumó, otra de las constantes tal vez menos cuestionable pero si igual de importante, es la costumbre de regatear y buscar el menor costo, el ahorro es válido y entendible, todos absolutamente todos intentamos que no nos vean la cara, pero siempre debemos estar conscientes de que la calidad tiene un valor y en base a eso se fija un precio, no se trata de pagar poco o mucho sino lo justo.

Pues bien, después de la plañidera narrativa de las peripecias con las que tienen que trabajar cotidianamente los sufridos postulantes, es menester acotar que el tema de las autoridades de los tres niveles de gobierno en sus diferentes oficinas cuentan con personal con alta vocación de servicio y también lamentablemente cuentan con personajes corruptos, desgraciadamente es una práctica real, en menor uso del que hacen creer los coyotes legales y en mayor del que la ciudadanía puede alcanzar a comprobar; el Poder Judicial Federal era de las pocas autoridades que por el hermetismo y el riguroso procedimiento de selección que precedía para nombrar juzgadores de garantías les alcanzó para cosechar una fama que los señalaba como incorruptibles.

Para desgracia de todos y por supuesto del Poder Judicial de la Federación, el Juez Tercero de Distrito en el Estado de Veracruz Anuar González Hemadi, tomó una de las decisiones más controvertidas en los últimos años por parte de un Juzgador de éste tipo, ya varios analistas han dado cuenta de la resolución emitida en favor de Diego Cruz uno de los procesados por el escándalo de violación en aquel Estado, ya no se trata de aventarle más leña al fuego, ya le dieron hasta con la cubeta y también hasta trataron de defenderle, a mi más que opiniones me quedan interrogantes.

¿Qué estaba pasando por la cabeza del Juez? ¿Qué le impulsó a tomar una decisión tan técnica en un caso tan politizado? ¿Realmente fue coaccionado por el conocido postulante? ¿Recibió una fuerte cantidad de dinero? ¿El Consejo de la Judicatura debe reaccionar con tal rapidez en el resto de los temas en que exista una presunción de corrupción? ¿Las redes sociales superan el buen juicio de las autoridades administrativas para la impartición de justicia interna?

Mientras yo le platico esto hay un Juez suspendido, un caso de violación que aún no se resuelve y un Consejo de la Judicatura que queda como un verdugo presionado por la violenta e implacable opinión pública web.