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¿Porque tanta avaricia y control de dinero?

jaime-chalitaHace 25 años, Antonio Di Prieto sumó a casi mil 300 empresarios a la campaña frontal en Italia llamada manos limpias, cansados de la corrupción que había escalado en ese país, como la que ahora vivimos en México, alcanzando todos los niveles del gobierno, pero también de la sociedad.

En aquellos años la persecución no se hizo esperar y la convulsión socio política, como ahora, había caído en una profunda crisis que lastima, no sólo a la economía, también a la sociedad.
Así, algunos otros países, en nuestro hemisferio, especialmente nuestra Latinoamérica, Brasil, Guatemala. La pérdida de vidas es enorme, los jóvenes no encuentran salida y optan, no sólo por incorporarse muchos de ellos a las filas impunes del crimen, también escapan y, con dolor lo digo en ambos casos, recurriendo al suicidio, cortando sus vidas ante, casi siempre, la falta oportuna de ayuda, de lo cual existe responsabilidad social.
Cuando la corrupción existe en varios municipios de nuestra patria, como así es, y el problema incide desde las estructuras políticas y su sistema, el mismo que está agotado. Así mismo, de la mano del económico, que no responde más a las necesidades de justicia social y política que tenga como fundamento servir a la sociedad.
Las quejas en nuestro Estado y municipios, ante la falta de resolución, se acumulan, igualmente en toda la República. El miedo y la retracción social es ya un hecho. La especulación y la ausencia de datos concretos en todos los ámbitos, nos hacen desconfiar de todo y de todos.
Visto el ejercicio de la política, como una inversión, en donde el ganador se lleva todo, estará obligado a pagar las facturas que se deben, haciendo esto un gran túnel sin fondo, pues el gusto por el dinero, pervierte con facilidad a las personas, el problema inicia cuando este es de origen público.
La pobreza no decrece, al contrario aumenta y, las oportunidades de éxito de las familias es de plano una en diez, quizá aún más familias se queden condenadas a vivir el flagelo de no tener nada o, muy poco.
Las condiciones cambian o cambian. No es posible ser contentados con solo discursos en contra de las malas prácticas pero, más aún, se nos invita a la denuncia, para cuando sucede, las personas o, son perseguidas o, acusadas de falsedad; en retorno, se hace uso de toda la fuerza del aparato oficial para reprimir tales denuncias y, en ocasiones la vida va de por medio. La desconfianza que se traduce en quienes manejan el dinero público, crece exponencialmente y, con ello la corrupción.
La pregunta es siempre la misma, juntarse, la siguiente es para que, las respuestas seguirán siendo las mismas. Si pensamos que nuestros males están en el vecino, eso es una gran equivocación. Cuando tenemos un grave problema, naturalmente acusamos a otros, este es el camino erróneo, tendríamos que iniciar por nosotros mismos, por ejercer la honestidad y cumplimiento de obligaciones, para luego exigir derechos pero, además, a esta esta práctica debe seguir el ejemplo a la familia.
La célula fundamental de la sociedad, se decía hace muchos años, parece que está en extinción y así, lo permitimos. Desaparece así, la figura fundamental de la familia, considerada una institución, se transforma y, no hablo de preferencias, si, de la descomposición del ser humano. Así, no sólo esta institución familiar, también las instituciones públicas, ya no garantizan la legalidad y se extiende la práctica de tomar la “justicia” en las manos de los ofendidos ocasionando que prevalezca la ley del más fuerte. Grave riesgo.
Escándalos de dinero y poder están por todos lados. La semana pasada una vez más, partió de este mundo un querido amigo. Acudí a querer dar consuelo a la familia, difícil, pero hice lo que manda el sentimiento. Velatorios del IMSS, muchas personas de condición humilde, cuanto dolor. La muestre nos lleva a todos por igual, así las exequias lujosas o modestas, son todas iguales, no existimos más y, nada de este mundo nos llevamos. ¿Porque entonces, tanta avaricia y control de dinero?
Sin grandes acuerdos nacionales, en torno a la corrupción, dejando acusaciones y confrontaciones a un lado, las venganzas estarán acechando interminablemente en donde hay vacíos de poder del estado. Abrimos, en el fallo del Estado, la puerta al populismo y a los redentores, lo cual como en Venezuela y otros países, no ha tenido tampoco resultados positivos.
La respuesta para mejorar está en la raíz, ella es la individualidad y después la asociación, si se me permite el término, de personas, las mismas que conocíamos como familia.
jaimechalita@yahoo.com
@jaimechalita
JAIME CHALITA / Reflexiones / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 3 de 2017.