LO DESTACADO

¿Maltratados?

carlos-perez-opinion
A veces me pregunto por qué es tan raro que ganemos… y cuando sucede nos la quieren cobrar. Esto se ha visto en la desigualdad o asimetría con respecto a Estados Unidos, ya sea en la frontera, la migración o el comercio.
Miren, para México, el Tratado de Libre Comercio ha representado más que un acuerdo que facilitó las exportaciones o importaciones. Desde que fue negociado y entró en operación, tuvo opositores y aplaudidores pero los primeros se desvanecieron al pasar los años con menos costos que beneficios.
Acá, dado el entorno mundial, el TLC se convirtió en i) el ancla de certidumbre con el poderoso vecino, ii) la matriz de ciertos procesos de cambio, iii) el instrumento que desató la inversión privada, iv) la vía para volvernos una potencia exportadora, y v) la principal ventana de esperanza y oportunidad. En fin, ha sido mucho más que un acuerdo comercial y de inversión (Luis Rubio, ‘Otro ángulo’, Reforma, 12/III). A su vez, si bien son evidentes sus costos e insuficiencias, facilitó la apertura política y al limitar cambios en las reglas del juego abrió posibilidades de restringir abusos de los gobernantes en un Estado de Derecho.
Renegociar viene a ser algo sumamente difícil e incierto en el marco de presiones internas e iniciativas o impulsos del nuevo gobierno de Estados Unidos, encabezado por ya saben quién… que se ha desbocado y se aferra a la batuta. Eso sí, me queda claro que no se trata de provocar a un loco de pistola en mano.
La perspectiva, oigan, no está nada clara y resulta más probable un deterioro que una mejoría, lo cual ya causa serios daños a la economía mexicana por la incertidumbre, o por la certidumbre de que las cosas van a empeorar. Recordemos que los mercados suelen adelantar primicias y, de ese modo, ya nos está yendo bastante mal en nuestros ángulos más vulnerables.
Al debilitarse la nitidez o certeza de una visión a futuro, saltan por cualquier lado los tiquismiquis en turno, ya sea en las redes o los megáfonos de los medios: Que no pasa nada; que tendríamos que sacrificar demasiado; que estaríamos mejor sin el Tratado; que seremos capaces de avanzar con sólo represaliar, o, bueno que ya valió madre porque nos veremos forzados a ceder en exceso.
El caso es que este trato puede ser bastante malo: un mal trato, pues. Y ya no es cosa del insulto o la agresión de un señor poderoso a México o a nuestros negociadores, sino de un daño real a un país en sus posibilidades de desarrollo económico y social… con un pésimo tratado o la alternativa —más bien blofera— de su terminación.
Será determinante que allá reconozcan que esta integración ha sido muy positiva para ambos países, y que los mexicanos recordemos que el TLC hizo viable el rescate financiero de Clinton con Zedillo en la debacle económica de 1995.
También será crucial que nuestra representación negocie con esplendor y que esto no se note mucho… a partir de una mezcla de audacia, experiencia, talento, astucia, firmeza, prudencia, humildad¸ temple, discreción y suerte. Nada más, nada menos.
* BIEN AMABLES, LOS ALGORITMOS de las redes sociales me envían como recuerdo lo que puse por allí 365 días antes. Tal es el caso de esta cita vital que difundo de nuevo: Si los hombres fuesen ángeles, el gobierno no sería necesario. Si los ángeles gobernaran a los hombres, saldrían sobrando los controles al gobierno, tanto los externos como los internos. Al organizar un gobierno que ha de ser administrado por hombres sobre otros hombres, la gran dificultad estriba en, primero, habilitar a un gobierno con las capacidades para mandar sobre los gobernados y, luego, obligarlo a que se controle a sí mismo (James Madison, cuarto Presidente de los Estados Unidos de América: muy diferente del actual número 45).
Es esta la idea básica de las contralorías y auditorías, pero en especial de los contrapesos que puedan contener las tendencias al abuso de poder. En estados como San Luis Potosí un mandatario podría entender que tanto la transparencia (o sea, que los mandantes veamos qué hace o no hace el gobierno) como los contrapesos (que las instituciones lo vigilen y le exijan),… vienen a ser de gran utilidad para gobernar mejor (con menos errores de todos).
* IGUAL, SOBRESALE UNA CITA de Eleanor Roosevelt en la columna de Esteban Moctezuma esta semana en Pulso (13/III): Las grandes mentes discuten ideas, las mentes promedio discuten eventos y las mentes simples discuten gente.
Creo que las mentalidades sencillas tienen mayor peso en países como el nuestro, sobre todo entre niños o adultos que no han tenido oportunidades. A su vez, las mentes medianas son más comunes y allí ya nos podemos ir alejando de los chistes o anécdotas en torno a gente, para que la mente alcance otros niveles al ubicar problemas e ir del chisme y la especulación a las ideas de fondo.
Hacia la elección presidencial del 2018 se habla de individuos y preferencias personales con sus posibilidades aparentes, si bien podríamos discutir más sobre las ideas de ellos y sus partidos para darles así un valor real a las diversas opciones y, claro, exigir cierta congruencia más allá de nuestra ignorancia o lo que imaginemos, y con relación a las grandes broncas y necesidades de México. En vez de memes o adivinanzas, los mexicanos necesitamos ideas, análisis y compromisos.
* ME DA UN GUSTO enorme que regrese el futbol profesional a una plaza tan importante, aunque en el país esto ya no huele tan bien (igual hay políticos “profesionales”, pero chambistas, oportunistas y vividores). Quizá en la Liga de Ascenso se pueda actuar ahora en una cancha menos sucia o dispareja. Una muestra más de la corrupción en la Liga MX, ha sido lo que llevó a la huelga de árbitros. Bueno, eso de que el Atlético San Luis se vincule al Atlético de Madrid, debe inducir a que no se caiga en tonterías ante su consejo de administración y tantas miradas de aquí o allá. A ver si no.
* DE ORÍGENES POTOSINOS, JESÚS Silva Herzog Flores vivió de 1935 a 2017. Su padre, don Jesús (1892-1985), era un activo libre pensador que dejó atrás su San Luis conservador… lo reconozco hoy como creador (en 1935) de mi Escuela Nacional de Economía en la UNAM, y a su hijo como fundador (1972) de la institución donde hoy trabajo, el Infonavit.
cpgeneral@gmail.com
@cpgarcieral
CARLOS PÉREZ GARCÍA / Opinión / Ciudad de México / Marzo 18 de 2017.