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Caminos desiguales

jaime-chalitaLa humanidad en el mundo es como de siete mil millones de personas con un crecimiento muy desordenado y con desigualdades muy profundas. Así, este número palidece, y con mucho, frente a la belleza ordenada del número que poseemos de neuronas. Algunos tienen el privilegio de usarlas para benéfico de la humanidad, otros no alcanzamos a ser funcionales siquiera, otros más, las usan para destruir y lastimar a la humanidad.

Ha pasado el día internacional en el que se conmemora el gran esfuerzo de la mujer en aras del respeto que merece su individualidad y, parece que todos los reconocimientos que de verdad merecen, ahí terminan. La mujer, protagonista de nuestras vidas, hombres y mujeres, es, para muchos, solo reconocida cuando les es conveniente.

La sociedad vive, paradójicamente, lo que no quiere vivir pero, así lo aguantamos estoicamente. La condición femenina y, lo expreso con respeto, ha sido vulnerada una y otra vez. Las vejaciones a su integridad, física y moral, aumentan y, desde luego el abandono de ellas, haciéndolas, en la soledad, responsables del mantenimiento de hijas e hijos, en muchos casos, en la ausencia del hombre, en la lucha de todos los días.

La redes sociales, parecieran el escenario de lo que jamás podría cumplirse; frases bonitas, bellas, de alto concepto por ellas. Melodías que las hacen el factor principal para adorarlas y amarlas. Poco o nada se cumple. La realidad de ellas, casi todas, es el sufrimiento. Sin embargo existen ejemplos de mujeres que se han sobre puesto a la adversidad y triunfan a pesar del impulso negativo pero, no sólo de los hombres, en el camino también existen, como en todo, mujeres.

No sólo un día; nuestra sociedad debe cambiar, mejorar en el trato en lo general pero, muy en especial a la mujer. Si en nuestro México la desigualdad es una constante, en referencia a la mujer es abismal. Ella es fundamental en el cambio que deseamos pero, muy claro: las condiciones deben ser permanentemente diferentes y en mejoría constante.

México pierde civilidad a posos grandes, lo cual a fuerza de no ser reconocido por los líderes, administradores de la vida pública, se dificulta en grado muy alto grado mejorar. Lo hemos dicho muchas veces; una realidad es la que existe para las autoridades, otra para quienes la sufrimos. De ello la mujer, puede dar testimonio cada día.

Nos asaltan, nos roban, nos lesionan y el colmo, tenemos que contentarnos con decir que cuando menos estamos vivos. Hasta dónde llegan las exclamaciones llenas de indignación. “Nos han perdonado la vida” hasta ahí, han caído nuestras expectativas de existencia y cuando se trata de la mujer, las vivencias se tornan dramáticas. Qué pena.

Hoy más que nunca nuestro país, nosotros como mexicanos, somos golpeados por tantas acciones violentas a donde la mujer sufre la peor parte. Por un lado se cumplieron 10 años de violencia y, miedo, porque no. Pero también, por otro, en esta vida de divisiones, sociales y políticas que nos debilitan como sociedad, enfrentamos descalificaciones de casi todos los días del Presidente de Norte América, traducidas en las desintegraciones familiares y, muchas de esas familias, sostenidas por una mujer. Ya no es posible vivir así.

México tendría que ser, como se presumen muchos, un gran país, con oportunidades para todos; si para la sociedad en lo general ha sido muy desigual, para las mujeres el camino ha sido muy complicado pues las deudas sociales son enormes, casi impagables y, en lo referente a las mujeres la lucha por mejorar, con fortuna no tiene tregua.

jaimechalita@yahoo.com

@jaimechalita

JAIME CHALITA ZARUR / Espacio de reflexión / San Luis Potosí, S.L.P. / Marzo 14 de 2017.