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Gobernador corrupto

carlos-perez-opinionA la inversa del ‘De todo, un poco’ tal como lo intento cada semana, alguna vez quisiera escribir ‘De nada, mucho’, digo, nomás para variarle y no exprimirme la mollera tratando incluso de que ese todo pueda caber en este breve espacio. En fin, luego haré algo distinto… por ahora, oigan, sigo fiel a mis malos hábitos.
El mes pasado en la revista Letras Libres el artículo de portada se tituló ‘Gobernadores corruptos’. Allí analizan una serie de factores de los que surge la impunidad de los gobernantes. “Las instituciones que deberían servir como contrapeso (congreso local y órganos de fiscalización) son débiles y están, en su mayoría, bajo su control; los recursos públicos estatales y la maquinaria gubernamental se encuentran a su disposición”.
Es así que una de las principales fuentes de poder e impunidad para un mandatario estatal es el uso de la corrupción como herramienta de control político. La compra de lealtad o venta de inmunidad a través de procesos electorales y a lo largo de diferentes sexenios, reproduce complicidades que fortalecen aún más la discrecionalidad de los gobernadores.
Junto a la indignación por graves escándalos a nivel federal, inquietan casos como los de las deudas de Coahuila (Moreira y Moreira), los ranchos y presas de Sonora, (Padrés), la simulación de obras y compras en Veracruz (Herrera y Duarte I), la fallida línea del Metro en el viejo Distrito Federal (Ebrard), los pagos indebidos en la instalación de una ensambladora en Nuevo León (Medina), los desfalcos en Chihuahua (Duarte II), la apropiación ilegal de terrenos en Quintana Roo (Borge) o la infiltración del crimen organizado en Tamaulipas (Hernández y Torre).
En San Luis Potosí se recuerda al ex-gobernador Toranzo como alguien poco eficaz que tuvo manejos dudosos y dejó pendientes, aunque el gobierno actual aún no ha aclarado eso. Se insiste en que todo ello contribuye a un ambiente de impunidad y omisiones del estado de derecho, lo que tiende a mermar incluso la seguridad y la gobernabilidad.
Si bien el cinismo y la complicidad lastiman a la gente, me parece que le sobran razones al mandatario para no desgastarse en perseguir a su antecesor. Ni las discuto aquí, y estimo de mayor relevancia que se vea hacia adelante con la transparencia fortalecida y el nuevo sistema anticorrupción.
Miren, en otra ocasión volveré a esto, y creo que el doctor Carreras podrá hacer los cambios que se requieren para afrontar o franquear amenazas a su sexenio, además de dejar ciertas bases a los próximos.
* PARA LOS MEXICANOS, ESTADOS Unidos siempre ha representado una presión significativa desde diversos ángulos, y tanto de manera positiva como negativa. Tiene sus ventajas vivir junto a un poderoso elefante, pero a veces te puede aplastar cuando estás dormido y, digamos, se trata ahora de esta desventaja.
A menudo, sin embargo, “las buenas” han acabado por darnos mayores problemas, mientras que las malas nos ofrecen señales y oportunidades en cuanto a que debemos mejorar en algunas facetas y, sobre todo, volvernos menos adictos a lo facilito… tal como podemos ver también en el caso del petróleo.
* AL PARECER ACÁ EL viejo nacionalismo se ha transformado en algo no tan cerrado ni negativo. Ya no sería aquel nacionalismo tan resentido como retrógrado hoy día, tan acomplejado como intransigente con “los otros”, tan encerrado como improductivo en lo económico y lo político. Esperemos que así sea.
En realidad no necesitamos una guerra santa en contra del populismo de derecha (conservador) o de izquierda (dizque progresista), como si después del período 1970-82 hubiéramos logrado maravillas incuestionables que habría que defender sin autocrítica alguna. Eso de que el pasado fue peor, de ninguna manera significa que no tengamos que cambiar, y bastante… hacia un futuro mejor.
Esto se aprecia en la perspectiva de un nuevo nacionalismo mexicano. Ya no el agotado nacionalismo revolucionario (defensivo) que dejó de tener vigencia el siglo pasado, sino un nacionalismo propositivo que se basa en la democracia y la globalización… precisamente los dos factores que vinieron a sustituir aquel esquema de cerrazón política y económica con su escasa capacidad competitiva en estas áreas cruciales (F. García Ramírez., El Financiero, 6/III).
* HACIA EL 2018, TODO ello tendrá una mayor importancia. Espero que no se quiera regresar a un nacionalismo tan hostil a lo extranjero: México es primero, y punto… pinches gringos.
Margarita Zavala tiene razón al señalar en Estados Unidos que “el discurso de Trump” podrá crear una reacción populista en México, y añade que el ejemplo de Venezuela nos debe servir de advertencia sobre riesgos de confrontación y desastre económico, que no le convienen a nadie. Lo malo es que fue a decirlo allá.
A su vez, para Carlos Elizondo (Excelsior, 9/III), AMLO representa en México ‘La nostalgia del pasado’ en forma similar al retrógrada Trump en Estados Unidos y la candidata ultra-derechista Marine Le Pen en Francia, así como al calamitoso Brexit en Europa. Creo que estos casos se parecen entre sí en su aparente ingenuidad ante los absurdos que plantean o, a la mejor, sus adalides ocultan eso y mienten en busca de rentabilidad política.
Y, bueno, acá nos queda claro que se ve muy fácil prometer paraísos de felicidad, de empleos, de honestidad,… sin preocuparnos por los desastres de esos pasados que ya se superaron (la quiebra de la economía mexicana antes de 1982, que nos llevó al modelo que López Obrador quiere desechar ahora para regresar a lo anterior), ni tampoco reparar en los cómos que supondrían cierta viabilidad al dejar de “vivir en un mundo paralelo donde los hechos no importan”.
Tal como Trump añora aquel país de blancos, AMLO propone volver al antiguo esquema priista de una economía cerrada (sin TLC) y con empresas paraestatales que sean dominantes (sobre todo en energía), además de lo que se le pueda ocurrir (elevar los salarios o “extirpar” la maldad y la corrupción).
¿Será factible que el eterno candidato o los lopezobradoristas entiendan que “el pasado no es como lo pintan”, aparte de que va a ser imposible eso de regresar a él?
CARLOS J. PÉREZ GARCÍA / Opinión / Ciudad de México / Marzo 11 de 2017.

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