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¿Cambiará la Historia?

carlos-perez-opinionA veces se pregunta uno cuándo acabará esta tragedia. Claro, la corrupción nunca se va a terminar, y nosotros los mexicanos tampoco. Habrá derrotas y victorias, aunque para abatirla nuestros triunfos tendrán que ser muchos más que los descalabros habituales… éxitos más grandes y más frecuentes en comparación con los que puedan seguir obteniendo tantos corruptos sueltos.

En la columna anterior, comentada en MVS Noticias radio, revisamos 10 de los puntos que he venido planteando a lo largo de años en torno a este tema, y es evidente que hay otros omitidos y complementarios. Veamos.

  1. Para la sociedad viene a ser esencial el alcance de los ejemplos, sobre todo a partir de liderazgos éticos en varios ámbitos. Sin connotación religiosa, resulta crucial que desde el nivel más alto de la pirámide “se predique con el ejemplo” en contra de la corrupción. Es cuestión de apuntalar mayores grados de respetabilidad y autoridad.
  2. La impunidad es la matriz de la corrupción, ya que la engendra y arropa a la vez que se vuelve su secuela en un proceso de reproducción y prolongación. Ciertamente, un crimen impune genera reincidencias o nuevos delitos y si acaso las sanciones efectivas son capaces de romper esa cadena.

  3. La falta de un estado de derecho cuya aplicación sea pareja y generalizada, trae expresiones como la corrupción e impunidad que se convierten en problemas medulares, en tanto que el déficit de legalidad afecta el funcionamiento del Estado y la Sociedad.

  4. Credibilidad y autoridad harán posible vencer la corrupción, la ilegalidad, y sólo así será factible consumar las reformas estructurales o negociar con eficacia ante cualquiera a partir del apoyo de la gente.

  5. Siempre destacamos los enormes costos de la corrupción en términos monetarios (miles de millones de pesos, puntos porcentuales del PIB), pero hay impactos muy graves que no es nada fácil valuar. Digamos, ¿cuál es el costo de las vidas humanas que se pierden por desviaciones de recursos en el sector salud, o el costo del extendido desánimo nacional que afecta la inversión, el futuro de las reformas y la capacidad para negociar con diversos países?

Queda mucho por delante, claro. Y conviene moderar las expectativas a corto plazo aunque después sean rebasadas ampliamente; mientras, habrá que contagiar esperanzas razonables sin pitazos específicos a algunos que son capaces de resistencias, sabotajes o diferimientos interminables.

Quienes tienen la sartén por el mango se sienten seguros y protegidos, pero encontrarán límites cada vez más estrechos. Igual la impunidad y las complicidades no van a ser eternas, si bien están bastante enraizadas y los intereses dominantes resultan muy poderosos.

No es viable extirpar este cáncer… y eso debe advertirse. El Sistema Nacional Anticorrupción requiere malicia y humildad, audacia y cautela, empeño y sensatez, agresividad y pragmatismo con todo el apoyo que sea posible.

El combate habrá de continuar porque hay gente que no se rinde nunca, o a la mejor no nos acordamos de hacerlo. Esta lucha de los mexicanos contra la corrupción jamás va a terminar… veremos batallas que se ganen bien y otras que todavía se pierdan feo. Sí, podemos abatirla en forma progresiva, pero es peligroso confiarnos hoy con los avances legales y ciudadanos o institucionales del SNA.

En México tenemos experiencias muy pobres y lo fundamental no se ha modificado, de tal manera que tampoco se prevé que ahora vaya a cambiar la Historia. Quizá la corrupción esté sobrediagnosticada y básicamente habría que focalizar acciones específicas, pero casi todo lo demás sigue igual.

En estados como San Luis Potosí se avecinan definiciones en el sistema estatal y su Fiscal Anticorrupción, para lo cual podrá recurrirse a criterios ciudadanos en virtud de la necesidad de credibilidad y la relevancia de las determinaciones.

Mi apoyo más entusiasta al Gobernador Carreras y otros mandatarios en definiciones tan delicadas, que sin duda tendrán que ser muy cuidadosas.

  • HACE POCO EL PRESIDENTE de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, planteó una serie de medidas históricas en contra de la corrupción en su país.

Esto incluye a) que ningún gobernante corrupto pueda tener siquiera la posibilidad de regresar a la administración pública, ni recibir recursos fiscales o competir por un cargo; b) que cada contrato con el gobierno contenga una cláusula anticorrupción que obliga a aceptar en forma anticipada las penas aplicables en casos de peculado, robo, prevaricato y abuso de funciones e influencias, y c) que se exija a empresas extranjeras que reparen daños causados.

Parecería un sueño, oigan, que el presidente de México hiciera eso. Resulta triste pero no es posible por diversas razones… en parte, PPK tiene menos de 7 meses en el poder, mientras que EPN ya va en su quinto año y, de hecho, tendría que haber actuado al inicio de su mandato tras 12 años de panismo (eso propuse en 2012). ¿Podría sacrificarse ahora para salvar algo de su papel en la Historia?

  • ANTE EL DESEMPEÑO DEL presidente se empieza a discutir en torno a un complejo proceso de destitución o ‘impeachment’, que recuerda un poco el caso peculiar de Nixon en 1974 al haber mentido en forma reiterada para encubrir su participación en el famoso escándalo de Watergate, lo que condujo a su renuncia.

Miren, en Estados Unidos se habla de una terminación anticipada del mandato de Trump a partir de su incompetencia política e insistencia en mentiras inaceptables y conflictos de interés.

Todo ello, sin embargo, no resulta tan sencillo pues requiere elementos que sólo podrán estar presentes en caso de que, a lo largo del tiempo, se sigan vulnerando las tradicionales fortalezas institucionales de ese país en cuanto al predominio del estado de derecho, la separación de poderes, la libertad de expresión y el sistema de pesos y contrapesos.

En verdad hay cosas alarmantes que, por increíbles que parezcan, están sucediendo estos días de odio y miedo. ¿Será posible detenerlas o, al menos, racionalizarlas en alguna medida? Creo que no va a ser fácil y tampoco se debe caer en la ingenuidad. Pero, bueno, será necesario terquearle de la mejor manera.