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¿Por qué perdimos la tranquilidad?

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¿Cuándo perdimos los potosinos la paz y tranquilidad social de que gozábamos? Es la pregunta que muchos habitantes nacidos y otros con muchos años de vivir en suelo potosino nos hacemos, esto por la preocupación que existe actualmente por la seguridad y también por lo referente a la justicia, dos rubros importantes para que una sociedad viva en calma, y que por el momento estos atraviesan por severas crisis de negligencia y atención por parte de sus responsables llámese, Poder Judicial, Gobierno del Estado y Municipios.
¿Dónde quedaron aquellos tiempos cuando los potosinos podíamos transitar con tranquilidad y paz por nuestras calles principalmente las del centro de la Ciudad Capital, durante el día o la noche, sin que fuéramos atacados en forma violenta, donde nuestra vida estuviera en riesgo? Existían los llamados delitos pajareros, o sea menores, en los cuales una persona le pedía para la “cheve” le daba unos pesillos y ya todo pasaba.
San Luis Potosí siempre fue conocida a nivel nacional por su paz y tranquilidad, pero recordemos desde el gobierno de Carlos Jonguitud Barrios surgieron peligrosas pandillas integradas por jóvenes en barrios y colonias de la periferia, pero también en la avenida Venustiano Carranza los llamados ”juniors”, se daban gusto con pleitos y arrancones en la vía pública. El gobierno integró un grupo de hombres caracterizados por su salvajismo y al mando, “para variar”, de un tamaulipeco, Valdemar Rodríguez Inurrigarro, caracterizado por sus poses arbitrarias, y a donde llegaban, arrasaban con cuanta persona se les ponía enfrente entre estos muchos inocentes.
En sus 14 meses de gobierno Florencio Salazar Martínez, en su toma de protesta presionado por las quejas ciudadanas de los abusos del llamado convoy de seguridad formado por Jonguitud Barrios, anunció su desaparición, se creó una nueva policía denominada Dirección de Policía Estatal y se inició la selección y capacitación de sus elementos con una modesta academia, pero quienes integraban el famoso convoy de seguridad se quedaron y los enviaron a capacitarse y los uniformaron; sin embargo, como era su costumbre siguieron sus atropellos.
Con Leopoldino Ortiz Santos se reformó la Constitución local y nació la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y se mejoraron las instalaciones de la academia de policía, sin embargo, inició un proceso de identificación de malos elementos policiacos, lo que ocasionó la primera revuelta de elementos que protestaban por el mal trato, que no era otra cosa que ponerles orden.
Todo esto se daba en un marco de violencia pandilleril y así transcurrieron los mandatos de Gonzalo Martínez Corbalá, Horacio Sánchez Unzueta y Fernando Silva Nieto. Llegó al gobierno Marcelo de los Santos Fraga, quien comienza a traer foráneos para hacerse cargo de la seguridad y otra vez de Tamaulipas, en su mayoría, y se inició un incremento importante de crímenes, robos a casas habitación y transeúntes, así como la llegada de la delincuencia organizada. Se fue y le dejaron un Estado en llamas a Fernando Toranzo Fernández, quien simplemente se dedicó a dejar hacer y pasar, la inseguridad se incrementó en la Huasteca, donde la delincuencia organizada prácticamente se apoderó de esta zona y sembró temor y muerte, sus habitantes se ven obligados a no salir por las noches.
Y finalmente con Juan Manuel Carreras López la delincuencia rebasa límites, suben homicidios, robos y secuestros, el Gobernador habla de un Estado en calma, su Secretario de Seguridad pronostica más crímenes, pero lo califica de normal, por los tiempos de enfrentamientos entre bandas del narcotráfico que pelean el lugar del Chapo Guzmán. Esta es la razón por la que los potosinos ya no podemos pasear como en antaño y al menos por el momento nuestra tranquilidad está perdida, ojalá y la recuperemos pronto.
ARMANDO CAMPOS AMAYA / Dichos / San Luis Potosí, S.L.P. / Febrero 24 de 2017.